Creo que mi hijo fuma

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Creo que mi hijo fuma. ¿Cómo lo convenzo de que deje de fumar?

Cuál es la manera más efectiva de enfrentar a mi hijo y logar que deje de fumar.

Habitualmente nos enfocaríamos en lo perjudicial que es el cigarrillo para la salud. Pero un adolescente ya lo sabe. Es importante ponerse en su lugar. Imaginar cómo siente y cómo piensa un adolescente. Analizar las razones por las que fuma: para experimentar, por imitación (porque sus padres o sus amigos fuman), como forma de expresar rebeldía y por influencia de la publicidad que asocia al fumador con la idea de sensualidad, seguridad e independencia. La idea de que es una actividad no aprobada por los padres puede incluso incrementar el deseo de fumar en un adolescente. Existe cierto placer en mantener el hábito a espaldas de sus padres.

Por estas razones, enfocarme en lo riesgos que representa para la salud no serviría de nada. Como tampoco ayuda en las campañas antitabaco para adultos. El que fuma no lo hace porque no sabe que hace daño. Fuma a pesar de eso. En lugar de focalizarnos en lo racional, la charla debe enfocarse en lo emocional. Debo ser honesta y compartir con él el miedo y la impotencia que siento al pensar en el daño que puede provocarle el cigarrillo. Sea sincero con usted y ponga en palabras sus sentimientos. Su hijo apreciará esto y le será mucho más difícil adoptar una actitud defensiva.

Cómo sacar el tema:

Aproveche un anuncio publicitario. El ver a alguien fumar. Pregunte si alguno de sus amigos fumas.

Cuando

Cuando ambos estén calmados y con tiempo suficiente para dedicarle al tema. En un lugar donde ambos se sientan cómodos. Considere de antemano si esto sería mejor en lugar íntimo o público. Puede ser diferente para cada persona.

El paso a paso

Escuche atentamente lo que su hijo tiene para decir. Demuestre que lo está escuchando repitiendo sus comentarios para asegurarse que entendió bien lo que él quiso decir. Pídale que se exprese de distintas formas o re pregunte sobre lo que él le cuenta hasta estar seguro que comprendió su punto de vista.

Haga preguntas abiertas del estilo de “cómo empezó a fumar”, “con quién fuma”, “cuán seguido”. Las preguntas que empiezan con “por qué” pueden sonar agresivas y son preguntas para las cuales puede ser que su hijo no tenga respuestas.

Este atento al lenguaje corporal de su hijo y a las emociones que demuestre. Es normal que lo encuentre de brazos o piernas cruzadas en señal de defensa. Intente disimuladamente quitarlo de esta posición. Ayuda a predisponerlo mejor a recibir su mensaje. Demuestre que tiene en cuenta sus emociones con frases como “entiendo cuán importante es para vos lo que piensan tus amigos…”

No critique personalidades. Es mejor enfocarse en ideas y conductas. Es preferible decir “fumar es malo para tu amigo porque…” que decir “tu amigo es poco inteligente al fumar”.


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